A diferencia del resto de las disciplinas artísticas, el cine depende para su desarrollo de la existencia de una serie de entramados técnico-industriales. Antes de la existencia de los mismos, una serie de hombres y empresas realizaron una serie de experiencias buscando registrar el movimiento, capturarlo y proyectarlo.
La base de estas experiencias se funda en la fotografía. La disciplina que permitió capturar imágenes fijas reproduciendo la realidad que nos circunda tiene, según el teórico alemán Sigfried Kracauer, cuatro inclinaciones naturales: afinidad con la realidad inmediata y sin artificios; acento en los hechos casuales; ausencia de límites y tendencia hacia lo infinito; y afinidad con lo indefinido, posibilidad de múltiples significados.
Sin embargo faltaba el instrumento que tuviese la capacidad de recrear la duración de la realidad, su propio fluir, faltaba la disciplina que reuniese estas cuatro inclinaciones naturales de la fotografía y agregase esta quinta, la manipulación espacio-temporal para su posterior articulación.
Y es en la materialización de esta posibilidad que el cine tiene su nacimiento.
Primeros Antecedentes:
El cine y la fotografía comparten el hecho de requerir de una película sensible a la luz que permita la impresión de la misma. La emulsión fotográfica en un principio requería de largos tiempos de exposición para obtener una imagen única. Los avances en la sensibilidad de la película permitieron el paso de una exposición larga a la captura en milésimas de segundos (1/25 segundos) del objetivo a ser registrado.
Este avance permitió en 1879 al científico norteamericano Eadweard Muybridge realizar por encargo un experimento que pretendía dilucidar si al correr de un caballo apoyaba o no sus cuatro cascos en el suelo. Apoyado por 24 cámaras fotografió el galope del corcel, y de la unión de los 24 fotogramas realizó una animación.
http://www.youtube.com/watch?v=Yib9JhsNIQQ
http://www.artsmia.org/animal-locomotion/
En esta animación se encuentra el paso intermedio entre la fotografía y el cine.
En 1982 el científico francés Etienne-Jules Marey inventó una cámara que era capaz de registrar 12 imágenes diferentes en el borde de un disco giratorio de película. Marey perfeccionó su invento en 1888, construyendo una cámara que utilizaba por primera vez una tira de película flexible, aunque esta estaba constituida por papel. Los experimentos de Marey constituyen el primer avance en la constitución de un dispositivo que permitiese capturar rudimentariamente el movimiento.
http://cineojo.wordpress.com/2007/10/27/etienne-jules-marey-en-francia-y-al-mismo-tiempo/
Ahora, para que el cine tuviese su existencia como tal se requería de la invención de una emulsión que permitiese capturar una serie prolongada de fotogramas. Esta emulsión aparecerá en 1898 gracias a la Kodak, y se denominará celuloide. Con la creación de dicha emulsión, más los aportes de Muybridge y Marey el cine ya estaba pronto para “ver la luz”. Ahora, para que dicha luz pudiese ser transformada en imágenes, se requerían de tres máquinas que tuviesen la capacidad de crear y mostrar dichas imágenes. Las tres comparten un principio básico: un mecanismo controla la cantidad de luz que admite la película, hace que la tira de celuloide avance fotograma a fotograma y lo expone a la luz durante el intervalo adecuado. Estas tres maquinas son: la cámara, la positivadora (que se encarga de copiar el film) y el proyector.
El perfeccionamiento de estas tres máquinas se los debemos a quienes se consideran los verdaderos padres del cinematógrafo: Thomas Edison y William K.L. Dickson en Estados Unidos y los hermanos Lumiere en Francia. Sin embargo veremos que la visión de unos sobre los otros les permitirán sólo a los Lumiere granjearse merecidamente el honor de ser considerados los padres del nuevo arte.
Black Maria y los inicios del registro del movimiento
Black Maria es considerado el primer estudio cinematográfico de la historia. Construido por Thomas Edison en 1890 para experimentar con la captura del movimiento, consistía en un estudio absolutamente oscuro, y donde sólo entraba luz por una pequeña porción del techo que se abría específicamente para dichos fines. Como su fuente de luz era natural, el estudio giraba en torno al movimiento del sol, gracias a un sistema de circular muy similar a un dolly, o tramo de tren. Edison llevaba a dicho estudio a los objetos a ser registrados (deportistas, indios, parejas), transitando lentamente desde el simple registro a la narración de pequeñas situaciones:
Thomas Edison, Sioux Ghost Dance
http://www.youtube.com/watch?v=xZb0V0XLIbs
The First Film Kiss Ever Recorded (1896)
http://www.youtube.com/watch?v=tKrpN_9yCyU&feature=related
The kiss – 1900
http://www.youtube.com/watch?v=J8lExg24PSs&NR=1
The Cafe ( The Thomas Edison Film Company ) 1901
http://www.youtube.com/watch?v=_8wrGqMVeTs
Ahora, para registrar dichas situaciones se requería perfeccionar la máquina de Etienne-Jules Marey. Edison encargará a su ayudante William K. L. Dickson el idear esta maquina, la cual fue diseñada para hacer películas cortas en 35mm. El dispositivo creado por Dickson permitía que la película corriese a través de una serie de engranajes dentro de la cámara, sistema en el cual aún se basan las cámaras actuales.
Sin embargo Edison no vio en este nuevo invento la posibilidad de convertirse en un entretenimiento masivo. Los films producidos en Black Maria tenían como objetivo el visionado individual, para lo cual existía el llamado Cinetoscopio, que consistía en una máquina que permitía, previa inserción de una moneda, ver las distintas producciones de su estudio. Pese a su merecido sitial en el panteón de los grandes inventores de la humanidad, Edison no fue capaz de desentrañar las posibilidades de su invento, ya que consideraba a las películas una moda pasajera, y por tanto no centró sus esfuerzos en la invención de una máquina que permitiese la exhibición colectiva de los filmes.
Es por esto que ni Edison ni Dickson son considerados los padres del cine, honor que si recaerá en dos hermanos franceses.
Los Lumiere y el Nacimiento del Cine:
“Este aparato inventado por MM. Auguste y Louis Lumière, permite recoger, en serie de pruebas instantáneas, todos los movimientos que, durante cierto tiempo, se suceden ante el objetivo, y reproducir a continuación estos movimientos proyectando, a tamaño natural, sus imágenes sobre la pantalla y ante sala entera”.
Así rezaba el cartel que los hermanos Louis y Auguste Lumière colocaron para anunciar la primera exhibición de la historia del cine, celebrada el 28 de Diciembre de 1895 en el Grand Café de París.
The Lumiere Brothers’ – First films (1895)
http://www.youtube.com/watch?v=4nj0vEO4Q6s
Los Lumière crearon su propia cámara, pero a diferencia de la de Edison-Dickson, esta también cumplía las veces de copiadora (positivadora) y proyector. Así confirieron al cine sus tres máquinas principales, e hicieron de este un espectáculo masivo. El cinematógrafo de los hermanos Lumiere destacaba por su pequeño tamaño, lo que le permitía ser usado primero en exteriores cercanos a Paris, para luego recorrer el mundo en busca de vistas exóticas y acontecimientos de importancia, transformándose en antecedentes directos de las películas de viaje y los noticieros respectivamente.
A aquellas primeras proyecciones de 1895 fue invitado un reconocido director teatral, el cual quedó maravillado con el nuevo invento. Este hecho no es para nada casual, ya que indefectiblemente todos los espectadores quedaban pasmados, sorprendidos, asustados y, finalmente, maravillados con el nuevo prodigio. Sin embargo a este encandilamiento con el aparato siguió la propuesta de compra del mismo. Tanto la respuesta de Antoine Lumiere como el nombre del comprador pasaron a la historia:
“Amigo mío, déme usted las gracias. El aparato no está a la venta, afortunadamente para usted, pues lo llevaría a la ruina. Podrá ser explotado durante algún tiempo como curiosidad científica, pero fuera de esto no tiene ningún porvenir comercial”
El comprador no se dio por vencido y busco la manera de hacerse de su propio aparato. Su nombre era Georges Melies…






0 Respuestas a “Apunte 2: De la Base Científica a la Proyección Pública”